El Nazareno
You talk to God, you’re religious.
God talks to you, you’re psychotic.
Doris Egan
God talks to you, you’re psychotic.
Doris Egan
Caminar en el Cielo siempre ha sido difícil. Mucho más si se hace en huaraches y envuelto en una túnica extra grande. “Es que mi Chuy siempre ha sido un niño muy rebelde” se justifica Dios. “Es el problema de que sea hijo único” le contesta San Pedro, “Lo tiene muy mimado”. Por eso no sorprendió a nadie el que un día Jesús resbalara, y cayera en la Tierra.
_____En medio de la Quinta Avenida de Nueva York, entre taxis, turistas y gente camino al trabajo -donde no se tiene tiempo para detenerse y reparar en el vecino-, nadie notó que un hombre vestido con manta y huaraches, con cabello largo y barba desaliñada, había caído del cielo. Caminando entre la muchedumbre, pocos le dirigieron siquiera una mirada. “Pinches hippies, que se regresen a Los Ángeles”, “¿Por qué no se bañarán?”, “Apestan” eran de las pocas frases que alcanzó a escuchar el Hijo de Dios.
_____Jesús se sintió solo, triste. Extrañó como nunca a María Magdalena. Pensó que la mejor manera de regresar al Cielo era a través de la casa de Dios. Así que se dirigió a la Catedral de San Patricio. Entró. Tocó el agua de la pila y la convirtió en vino. Unos turistas que vieron esto se quejaron: “Fue ese hippie de allá, Padre”. El Padre intentó correrlo, alegando que cómo era posible que contaminara el agua bendita. El Cordero de Dios lo miró, con lástima, y le dijo:
_____–¿Hijo, acaso no reconoces a tu Señor cuando lo ves? –y trató de abrazarlo.
_____–Mira borrachín –contestó el Padre, huyendo del abrazo–, si no quieres que llame a la policía será mejor que te vayas de aquí.
_____–Pero si esta es mi casa, mira, hasta tienes una estatua… ¡qué horror! ¿En la cruz? ¿A quién se le ocurrió representarme de esa manera? Pero bueno, ¿ves el parecido?
_____–Estás más loco de lo que pensaba –le contestó, riendo, el Padre –. ¿Crees que por vestir de esa manera y traer el pelo todo desarreglado eres Jesucristo? Sáquese de mi iglesia.
_____–¿Tu iglesia? De acuerdo, sabes qué, te demostraré quien soy –el Divino Verbo levitó hasta el púlpito y desde ahí, con profunda voz, se dirigió a los presentes diciendo:
_____–Hijos míos, ya estoy aquí. Soy yo –y señaló la cruz–, aunque un poco menos fregado. Y vengo a salvarlos –al decir esto el rostro se le fue iluminando.
La gente se arremolinaba a las puertas de la Catedral, se había corrido la voz: ¡Jesucristo estaba en San Patricio! Cristianos, católicos, ateos, curiosos, turistas, reporteros, policías. Todos querían ser parte del milagroso evento.
_____Adentro, el Mesías predicaba. Desde el fondo de la Catedral, un hombre le gritó: “Haz un milagro” y los demás lo secundaron: “Sí, sólo hemos visto trucos de magia”, “Levitar lo ha hecho hasta David Blaine”, “Haz un milagro de verdad”. Atónito, El que se sienta a la derecha del Padre pidió algo de comida. Alguien le pasó una barra de Snickers. El Salvador comenzó a pasar barras a los presentes. Momentos después, todos tenían un chocolate en la mano. Algún incrédulo gritó: “Este seguro trabaja para Snickers” y los demás lo apoyaban: “Los traía escondidos en la túnica”, “Mercadotecnia”, “Truco publicitario”. Y después: “Queremos ver otro milagro”, “Sí, otro milagro”, “Que camine sobre el agua”, “Que devuelva la vista a un ciego”.
_____Un ciego se acercó al Rey de los Cielos. Con cuidado, el Redentor le tocó los ojos. “¡Veo, veo!” gritó emocionado el ciego, y los presentes, a su vez: “Ha de ser oftalmólogo”, “Ese dizque ciego ni ha de haber estado ciego”, “Fraude”, “Queremos un milagro de verdad”, “Que resucite a un muerto”, “Que convierta el agua en vino”.
_____El hijo de María pidió algo de agua. El agua bendita ya estaba convertida, por lo que alguien le pasó una botella, Cristo la agitó y el líquido se convirtió en vino. “Seguramente le puso vino en polvo”, “Sí, eso debe ser”. Corrieron los rumores, se calentaron los ánimos, nadie creía en los milagros. “Es un farsante”, “Un mago cualquiera”, “Sacrilegio”, “¿Cómo se atreve?”, “Y en este recinto sagrado”.
_____La gente, indignada y decepcionada, comenzó a abandonar la Catedral, únicamente se quedaron el Padre y unos cuantos cristianos, fanáticos enardecidos. Estos últimos decidieron que sólo había una forma de comprobar si realmente era quien decía ser. Golpearon y amarraron a Jesucristo, luego lo colgaron de la cruz donde antes estaba Su escultura. “¡No chinguen, otra vez no!” les gritó cuando le clavaban manos y pies. “Pinches ojetes, sabe a madres” dijo, y escupió el vinagre que le daban. “Ora cabrones, duele” les reclamó, mientras le ponían una corona hecha con alambre de púas. “Ni que fuera vampiro culeros” se quejó pues le clavaban una cruz afilada (cual estaca) que hacía las de lanza.
_____–No sean gachos, suéltenme aunque sea una mano… me duele –suplicó el crucificado y tanto insistió, que se la soltaron. Levantando la mano libre y mostrándoles el dedo de en medio, les gritó con furia: “¡Chinguen a su madre bola de pendejos!”. Lo dejaron desangrarse. Muerto ya, lo recostaron y abandonaron sobre una banca.
Tres días después El que quita el pecado del Mundo resucitó, permaneció en silencio hasta ya entrada la noche y, sigilosamente, salió por una puerta lateral. Se metió a una tienda de ropa, se calzó una playera GAP, unos jeans Levi’s y unos tenis Adidas. “De pendejo me vuelvo a resbalar” pensó, y salió de la tienda. Se fue derechito al Paraíso, sin volver siquiera la vista a la agitada y salvaje Nueva York.
_____En medio de la Quinta Avenida de Nueva York, entre taxis, turistas y gente camino al trabajo -donde no se tiene tiempo para detenerse y reparar en el vecino-, nadie notó que un hombre vestido con manta y huaraches, con cabello largo y barba desaliñada, había caído del cielo. Caminando entre la muchedumbre, pocos le dirigieron siquiera una mirada. “Pinches hippies, que se regresen a Los Ángeles”, “¿Por qué no se bañarán?”, “Apestan” eran de las pocas frases que alcanzó a escuchar el Hijo de Dios.
_____Jesús se sintió solo, triste. Extrañó como nunca a María Magdalena. Pensó que la mejor manera de regresar al Cielo era a través de la casa de Dios. Así que se dirigió a la Catedral de San Patricio. Entró. Tocó el agua de la pila y la convirtió en vino. Unos turistas que vieron esto se quejaron: “Fue ese hippie de allá, Padre”. El Padre intentó correrlo, alegando que cómo era posible que contaminara el agua bendita. El Cordero de Dios lo miró, con lástima, y le dijo:
_____–¿Hijo, acaso no reconoces a tu Señor cuando lo ves? –y trató de abrazarlo.
_____–Mira borrachín –contestó el Padre, huyendo del abrazo–, si no quieres que llame a la policía será mejor que te vayas de aquí.
_____–Pero si esta es mi casa, mira, hasta tienes una estatua… ¡qué horror! ¿En la cruz? ¿A quién se le ocurrió representarme de esa manera? Pero bueno, ¿ves el parecido?
_____–Estás más loco de lo que pensaba –le contestó, riendo, el Padre –. ¿Crees que por vestir de esa manera y traer el pelo todo desarreglado eres Jesucristo? Sáquese de mi iglesia.
_____–¿Tu iglesia? De acuerdo, sabes qué, te demostraré quien soy –el Divino Verbo levitó hasta el púlpito y desde ahí, con profunda voz, se dirigió a los presentes diciendo:
_____–Hijos míos, ya estoy aquí. Soy yo –y señaló la cruz–, aunque un poco menos fregado. Y vengo a salvarlos –al decir esto el rostro se le fue iluminando.
La gente se arremolinaba a las puertas de la Catedral, se había corrido la voz: ¡Jesucristo estaba en San Patricio! Cristianos, católicos, ateos, curiosos, turistas, reporteros, policías. Todos querían ser parte del milagroso evento.
_____Adentro, el Mesías predicaba. Desde el fondo de la Catedral, un hombre le gritó: “Haz un milagro” y los demás lo secundaron: “Sí, sólo hemos visto trucos de magia”, “Levitar lo ha hecho hasta David Blaine”, “Haz un milagro de verdad”. Atónito, El que se sienta a la derecha del Padre pidió algo de comida. Alguien le pasó una barra de Snickers. El Salvador comenzó a pasar barras a los presentes. Momentos después, todos tenían un chocolate en la mano. Algún incrédulo gritó: “Este seguro trabaja para Snickers” y los demás lo apoyaban: “Los traía escondidos en la túnica”, “Mercadotecnia”, “Truco publicitario”. Y después: “Queremos ver otro milagro”, “Sí, otro milagro”, “Que camine sobre el agua”, “Que devuelva la vista a un ciego”.
_____Un ciego se acercó al Rey de los Cielos. Con cuidado, el Redentor le tocó los ojos. “¡Veo, veo!” gritó emocionado el ciego, y los presentes, a su vez: “Ha de ser oftalmólogo”, “Ese dizque ciego ni ha de haber estado ciego”, “Fraude”, “Queremos un milagro de verdad”, “Que resucite a un muerto”, “Que convierta el agua en vino”.
_____El hijo de María pidió algo de agua. El agua bendita ya estaba convertida, por lo que alguien le pasó una botella, Cristo la agitó y el líquido se convirtió en vino. “Seguramente le puso vino en polvo”, “Sí, eso debe ser”. Corrieron los rumores, se calentaron los ánimos, nadie creía en los milagros. “Es un farsante”, “Un mago cualquiera”, “Sacrilegio”, “¿Cómo se atreve?”, “Y en este recinto sagrado”.
_____La gente, indignada y decepcionada, comenzó a abandonar la Catedral, únicamente se quedaron el Padre y unos cuantos cristianos, fanáticos enardecidos. Estos últimos decidieron que sólo había una forma de comprobar si realmente era quien decía ser. Golpearon y amarraron a Jesucristo, luego lo colgaron de la cruz donde antes estaba Su escultura. “¡No chinguen, otra vez no!” les gritó cuando le clavaban manos y pies. “Pinches ojetes, sabe a madres” dijo, y escupió el vinagre que le daban. “Ora cabrones, duele” les reclamó, mientras le ponían una corona hecha con alambre de púas. “Ni que fuera vampiro culeros” se quejó pues le clavaban una cruz afilada (cual estaca) que hacía las de lanza.
_____–No sean gachos, suéltenme aunque sea una mano… me duele –suplicó el crucificado y tanto insistió, que se la soltaron. Levantando la mano libre y mostrándoles el dedo de en medio, les gritó con furia: “¡Chinguen a su madre bola de pendejos!”. Lo dejaron desangrarse. Muerto ya, lo recostaron y abandonaron sobre una banca.
Tres días después El que quita el pecado del Mundo resucitó, permaneció en silencio hasta ya entrada la noche y, sigilosamente, salió por una puerta lateral. Se metió a una tienda de ropa, se calzó una playera GAP, unos jeans Levi’s y unos tenis Adidas. “De pendejo me vuelvo a resbalar” pensó, y salió de la tienda. Se fue derechito al Paraíso, sin volver siquiera la vista a la agitada y salvaje Nueva York.


Está muy bueno Mau!!
Soy tu fansss!!!
El epígrafe es buenísimo, me hizo recordar los debates en la uni sobre psicopatología. Y el cuento muestra la falta de fé y la creencia sobre la mágia que hay en la vida. Muy bueno!!
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