27 feb 2009

Nada

Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.
Jorge Luis Borges


Platicábamos sobre la muerte. La única cosa que, sabemos con certeza, a todos nos sucederá: inevitable, única, desconocida.
_____Ella insistía que no pasaba nada, que no había por qué temerle. Explicaba que, para ella (para todos), es un simple paso a la nada; un descanso infinito del cual ni siquiera estamos conscientes. “Como un sueño profundo, el cual ni notamos ni entendemos”. Nebulosa. Una simple negrura (o blancura). Vacío. Nada.
_____–Me gusta la idea –me dijo–, de descansar para siempre. De olvidarlo todo, no sentir nada, no tener nada.
_____–Debe ser increíble no sentir nada.
_____–Es más, deberíamos de intentarlo. En esa nada no nos importará haber muerto. Ni siquiera nos acordaremos haber vivido.
_____–Pues más que importarme, creo que me atrae el saber. El terminar con la espera. Después de todo si el final es el mismo, qué más da si lo apresuramos.
_____Tomó el revólver, lo dirigió a su cabeza. Me dirigió una traviesa mirada. Disparó. Su cuerpo yacía sin vida, su mirada fija en mí, desde aquel vacío. Parecía decirme: “Te estoy esperando”. Salí corriendo, hacia mi casa. Pero antes hice una parada en McDonald’s, el hambre era ya insoportable.

3 comentarios:

Ricardo Arce 27/2/09 4:14 p.m.  

Excelente... Guau, me encanta como escribes, y es que ósea, jelou,fascinante tu humor tan ácido
jajaja

Ya pues, saludos

Paulina 27/2/09 5:54 p.m.  

Soy tu fan....sube el que me regalaste primo, es muy bueno...también se llama Nada.
Te quiero.
Paulina

Anónimo,  27/2/09 9:40 p.m.  

Felicidades Mauricio, estan muy buenos tus cuentos, estoy muy orgulloso de ti.

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