Nada
Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
Platicábamos sobre la muerte. La única cosa que, sabemos con certeza, a todos nos sucederá: inevitable, única, desconocida.
_____Ella insistía que no pasaba nada, que no había por qué temerle. Explicaba que, para ella (para todos), es un simple paso a la nada; un descanso infinito del cual ni siquiera estamos conscientes. “Como un sueño profundo, el cual ni notamos ni entendemos”. Nebulosa. Una simple negrura (o blancura). Vacío. Nada.
_____–Me gusta la idea –me dijo–, de descansar para siempre. De olvidarlo todo, no sentir nada, no tener nada.
_____–Debe ser increíble no sentir nada.
_____–Es más, deberíamos de intentarlo. En esa nada no nos importará haber muerto. Ni siquiera nos acordaremos haber vivido.
_____–Pues más que importarme, creo que me atrae el saber. El terminar con la espera. Después de todo si el final es el mismo, qué más da si lo apresuramos.
_____Tomó el revólver, lo dirigió a su cabeza. Me dirigió una traviesa mirada. Disparó. Su cuerpo yacía sin vida, su mirada fija en mí, desde aquel vacío. Parecía decirme: “Te estoy esperando”. Salí corriendo, hacia mi casa. Pero antes hice una parada en McDonald’s, el hambre era ya insoportable.
_____Ella insistía que no pasaba nada, que no había por qué temerle. Explicaba que, para ella (para todos), es un simple paso a la nada; un descanso infinito del cual ni siquiera estamos conscientes. “Como un sueño profundo, el cual ni notamos ni entendemos”. Nebulosa. Una simple negrura (o blancura). Vacío. Nada.
_____–Me gusta la idea –me dijo–, de descansar para siempre. De olvidarlo todo, no sentir nada, no tener nada.
_____–Debe ser increíble no sentir nada.
_____–Es más, deberíamos de intentarlo. En esa nada no nos importará haber muerto. Ni siquiera nos acordaremos haber vivido.
_____–Pues más que importarme, creo que me atrae el saber. El terminar con la espera. Después de todo si el final es el mismo, qué más da si lo apresuramos.
_____Tomó el revólver, lo dirigió a su cabeza. Me dirigió una traviesa mirada. Disparó. Su cuerpo yacía sin vida, su mirada fija en mí, desde aquel vacío. Parecía decirme: “Te estoy esperando”. Salí corriendo, hacia mi casa. Pero antes hice una parada en McDonald’s, el hambre era ya insoportable.


Excelente... Guau, me encanta como escribes, y es que ósea, jelou,fascinante tu humor tan ácido
jajaja
Ya pues, saludos
Soy tu fan....sube el que me regalaste primo, es muy bueno...también se llama Nada.
Te quiero.
Paulina
Felicidades Mauricio, estan muy buenos tus cuentos, estoy muy orgulloso de ti.
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