Soñé
Anoche soñé que soñaba. En ese sueño dentro de un sueño había dos elefantes. Cada elefante tenía cuatro patas. Cada pata delantera tenía cinco dedos, cada pata trasera cuatro. Cada dedo tenía tres uñas. En ese momento supe que aquello era un sueño. Decidí seguir soñándolo (las gafas que llevaban despertaron una gran curiosidad en mí). La idea de tener cincuenta y cuatro uñas me deprimió sobremanera: uñas gigantes y no poder comerlas. Qué desperdicio.
_____Ambos, parados en su patas traseras, me hablaron. Dijeron que habían sido encomendados una misión, la cual consistía en encomendarme una misión. En consecuencia, ahora era yo el que tenía una misión. Se quitaron las gafas y, mirándome fijamente, dijeron:
_____–¿Aceptas tu misión?
_____–Sí.
_____Mi misión es escribir. Escribir de sueños soñados, de elefantes y de uñas. Escribir que escribo. Escribir escribir.
Desperté del sueño en otro sueño: no había elefantes, ni uñas, ni misiones para escribientes. Era un sueño vacío: un desierto inmenso. No había diversión, no había tristeza. Ni gozo, ni depresión. Sólo la nada y nada más. Era un sueño pero no era nada. Desperté...
_____La realidad en que ahora me encuentro no está vacía, al menos a primera vista. Ahora ya tiene sueños soñados, elefantes y uñas. Es depresiva, prometedora. En ella me como las uñas y escribo que me como las uñas. Es instantánea, ya es historia.


Estan muy buenos Miau, deberias hacerlos un libro de historias cortas. Un abrazo
Polo
Me encantan, intuía que eras muy profundo pero no sabía que escribías. No dejes de hacerlo.
Mau, estan muy buenos, en verdad me sorprendiste... besitos
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