Circular
Never to suffer would have been
never to have been blessed.
Edgar Allan Poe
never to have been blessed.
Edgar Allan Poe
Como el intermitente vuelo nocturno del mosquito, así es el demonio que me persigue. Al acercarse se torna ensordecedor, desesperante. Engaña con su aparente marcha y aprovecha mi confianza para penetrar mi ser, para descargar su veneno. Satisfecho, emprende la huída; mas el dolor —reminiscente de su visita— permanece en mí. Ansioso, busco al desgraciado. Se vuelve escurridizo, invisible a mis ojos; pocas veces logro identificarlo. Comprendo que ha escapado. Y se desata en mí una pesada melancolía.
_____A ese mosquito, a ese demonio, ¿lo escucho o imagino que lo escucho? La ansiedad, provocada por su inminente regreso, hace presa de mí. Ahora soy yo el que quiere escapar. Me tiendo en la cama y me cubro, de pies a cabeza, con las sábanas. Dentro de mi propia habitación, la cual ahora le pertenece, permanezco oculto. Sé que su presencia me rodea, pero no la siento, y me angustia esa aparente ausencia; para evitarla, me refugio en mi mente, en mis ideas. Podría permanecer así por noches enteras (con sus días incluidos). Mi mundo —mi vida— se reduce al espacio entre sábanas en que me encuentro. Me tiene sin cuidado el exterior.
_____Para Freud, la melancolía se caracteriza —entre otras cosas— por una falta de interés en el mundo exterior. Qué razón tenía, mein lieber Arzt. Y, sin embargo, se le escapó decir que también es un círculo: el mundo exterior conduce a la melancolía; en la melancolía se logra escapar de éste; en el mundo interior —una suerte de autoexilio— se puede encontrar una media luz; la luz es inalcanzable; ya sin esperanzas, se vuelve al mundo exterior. El círculo tiene un sólo e interminable lado; en la búsqueda del otro lado miles se han perdido, tentados por el mosquito.
_____Profundizaré en esa media luz. Encerrado en mí, por un instante me siento feliz, o al menos satisfecho. Puedo descansar del mundo y permanecer conmigo, en apacible y hermosa soledad. Si las necias necesidades humanas me hacen abandonar mi precioso escondite —para buscar satisfacerlas— pierdo entonces la luz y, con ella, toda esperanza. A pesar de mi desesperación salgo al mundo, vivo y convivo en él. Pero el demonio no me deja, no me abandona por completo, es el recuerdo de la luz. Ansío la melancolía de Freud, perder el interés en el mundo exterior.
_____Bien decía Schopenhauer que “no se puede ser verdaderamente uno mismo, sino mientras está uno solo; por consiguiente, quien no ama la soledad, no ama la libertad, porque no es uno libre sino estando solo.” El círculo tiene un único lado. Me escondo del mundo exterior en la melancolía y, al no lograr esa deseada soledad, me invade la melancolía al regresar al mundo exterior.
_____Si lograra atrapar al mosquito, y reventarlo con parsimonia, la melancolía, al contrario de lo esperado, me invadiría por completo: si tan sólo el mundo fuese tan pequeño, o si las manos de Plack, el personaje de Cortázar, se me facilitaran unos segundos.
_____A ese mosquito, a ese demonio, ¿lo escucho o imagino que lo escucho? La ansiedad, provocada por su inminente regreso, hace presa de mí. Ahora soy yo el que quiere escapar. Me tiendo en la cama y me cubro, de pies a cabeza, con las sábanas. Dentro de mi propia habitación, la cual ahora le pertenece, permanezco oculto. Sé que su presencia me rodea, pero no la siento, y me angustia esa aparente ausencia; para evitarla, me refugio en mi mente, en mis ideas. Podría permanecer así por noches enteras (con sus días incluidos). Mi mundo —mi vida— se reduce al espacio entre sábanas en que me encuentro. Me tiene sin cuidado el exterior.
_____Para Freud, la melancolía se caracteriza —entre otras cosas— por una falta de interés en el mundo exterior. Qué razón tenía, mein lieber Arzt. Y, sin embargo, se le escapó decir que también es un círculo: el mundo exterior conduce a la melancolía; en la melancolía se logra escapar de éste; en el mundo interior —una suerte de autoexilio— se puede encontrar una media luz; la luz es inalcanzable; ya sin esperanzas, se vuelve al mundo exterior. El círculo tiene un sólo e interminable lado; en la búsqueda del otro lado miles se han perdido, tentados por el mosquito.
_____Profundizaré en esa media luz. Encerrado en mí, por un instante me siento feliz, o al menos satisfecho. Puedo descansar del mundo y permanecer conmigo, en apacible y hermosa soledad. Si las necias necesidades humanas me hacen abandonar mi precioso escondite —para buscar satisfacerlas— pierdo entonces la luz y, con ella, toda esperanza. A pesar de mi desesperación salgo al mundo, vivo y convivo en él. Pero el demonio no me deja, no me abandona por completo, es el recuerdo de la luz. Ansío la melancolía de Freud, perder el interés en el mundo exterior.
_____Bien decía Schopenhauer que “no se puede ser verdaderamente uno mismo, sino mientras está uno solo; por consiguiente, quien no ama la soledad, no ama la libertad, porque no es uno libre sino estando solo.” El círculo tiene un único lado. Me escondo del mundo exterior en la melancolía y, al no lograr esa deseada soledad, me invade la melancolía al regresar al mundo exterior.
_____Si lograra atrapar al mosquito, y reventarlo con parsimonia, la melancolía, al contrario de lo esperado, me invadiría por completo: si tan sólo el mundo fuese tan pequeño, o si las manos de Plack, el personaje de Cortázar, se me facilitaran unos segundos.
Octubre 2009


Felicidades, muy bien.
Felicidades Sponch !
De pronto, tu ensayo me hizo verme sumergida en la habitaciòn, con el desgraciado mosquito !
Escribe mas!!!! me encanta!!!!
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