"Ventana"
En el departamento ubicado en Platzgasse 13 siempre han ocurrido cosas extrañas. Extrañas al menos para quienes no están acostumbrados a tener puertas a universos paralelos en su casa. En este caso la “ventana” era un pequeño mueble, a semejanza de un buró. Los inquilinos, por lo general, sentían una cierta repulsión hacia el horrible pedazo de madera, sin embargo lo mantenían allí. Era un excelente tema de conversación en caso de silencios incómodos, en presencia de invitados: “Por cierto, ¿ya les mostró Rudolph nuestra ventana a otra dimensión?” Y eso que el mueble era realmente feo: verde limón por fuera y amarillo por dentro. Además las paredes de la cocina, donde se encontraba, eran del mismo desagradable tono de verde.
_____Cuando Maher rentó el departamento la primera tarea que se propuso fue pintar las paredes de la cocina y deshacerse del buró (el arrendador le comentó que el mueble no tenía dueño aparente, que era libre de hacer con él lo que gustase. Pero eso sí, le recalcó que debía estar consciente de que al hacerlo perdería la oportunidad de vacacionar en otras dimensiones, excelente opción durante los fríos inviernos alemanes). Desafortunadamente para Maher, deshacerse de muebles en Alemania no es precisamente la tarea más sencilla. Mientras en otros países es fácil encontrar comprador para los muebles viejos en una sencilla venta de garaje, en Alemania la gente espera que éstos sean gratuitos, y aun así son lo bastante exigentes como para aceptar un buró tan feo que, además, puede transportar a otra vida (y con un poco de mala suerte a la de Niurka). Por otra parte, las tiendas de segunda mano no aceptan cualquier mueble, ni siquiera como donación, pues además de que el verde limón y el amarillo son un insulto para cualquier pupila, la cualidad de ventana dimensional puede llegar a ser peligrosa (sobre todo si se tienen niños pequeños deambulando por la tienda).
_____Cuando Maher rentó el departamento la primera tarea que se propuso fue pintar las paredes de la cocina y deshacerse del buró (el arrendador le comentó que el mueble no tenía dueño aparente, que era libre de hacer con él lo que gustase. Pero eso sí, le recalcó que debía estar consciente de que al hacerlo perdería la oportunidad de vacacionar en otras dimensiones, excelente opción durante los fríos inviernos alemanes). Desafortunadamente para Maher, deshacerse de muebles en Alemania no es precisamente la tarea más sencilla. Mientras en otros países es fácil encontrar comprador para los muebles viejos en una sencilla venta de garaje, en Alemania la gente espera que éstos sean gratuitos, y aun así son lo bastante exigentes como para aceptar un buró tan feo que, además, puede transportar a otra vida (y con un poco de mala suerte a la de Niurka). Por otra parte, las tiendas de segunda mano no aceptan cualquier mueble, ni siquiera como donación, pues además de que el verde limón y el amarillo son un insulto para cualquier pupila, la cualidad de ventana dimensional puede llegar a ser peligrosa (sobre todo si se tienen niños pequeños deambulando por la tienda).
_____De aproximadamente 62.23 centímetros de altura por 34.12 de ancho y 52.07 de largo, el buró parece ser un cubo mal logrado. Asimétrico, redondeado en algunas esquinas, cuadrado en otras. De una madera que no parece madera y que se asemeja, más bien, a un plástico de baja calidad. Con dos amplios cajones y una pequeña puerta en la parte más baja. Es en esa parte, precisamente, donde se encuentra la entrada a hermosos, u horrendos, universos paralelos. La pequeña hendidura es apenas visible al ojo humano (y supongo que al de otros animales también), y dentro de ella no se podrían guardar ni siquiera un par de hojas de papel. A dicha puerta, fuera de su extraordinaria cualidad que permite a cualquier materia hacer un viaje interdimensional, no se le puede dar ningún uso práctico. Al examinarla, Maher no pudo más que preguntarse “quién habrá sido capaz de tomarse el tiempo de hacer esa pequeñísima parte del mueble. Seguramente fue alguien que sabía de la puerta, de la puerta a otra dimensión o universo paralelo, no de la puerta como tal, físicamente hablando, ya que obviamente de ser la persona que fabricó la puerta de madera, necesariamente debía saber de la existencia de ésta, ya que la tenía en la mano”. La conclusión de Maher fue que la persona o personas (no se puede descartar el que hayan sido varias personas las involucradas en el desarrollo de tan interesante artefacto) debían conocer la existencia tanto de la puerta que estaban fabricando como de la cualidad interdimensional de la misma. Pero de que el buró les había quedado horrible, no cabía la menor duda.
_____Maher se sintió un poco deprimido al comprobar que no podría deshacerse de tan espantoso mueble. Resignado, optó por pintarlo de blanco, mismo color que ahora tenía la pared de la cocina, para así por lo menos camuflarlo un poco con el medio. Después de un par de manos de pintura blanca, Maher, cansado, decidió descansar el resto del día. Durmió como un bebé, realmente como un bebé, chupaba su pulgar derecho y emitía extraños suspiros. Al despertar, y con el sueño aun aferrado a su imaginación, entre sombras observó un enorme pulpo rojo, el cual cargaba brochas en cada tentáculo. El pulpo expulsaba tinta sobre las paredes de la cocina y con las brochas la distribuía por todas ellas. La tinta era verde limón, como el mueble. Como las paredes anteriormente. Como una pesadilla.
_____Maher corrió a la cocina. El verde limón lo cegaba desde paredes y mueble. El blanco había desaparecido. Su trabajo había quedado ocultado tras el verde limón de la tinta del pulpo rojo que había pintado todo verde limón desde su sueño si es que éste había sido un sueño o tal vez el pulpo rojo con su tinta verde limón había aparecido gracias a la puerta del universo paralelo del mueble verde limón o tal vez el olor de la pintura blanca lo habían drogado y había alucinado el verde limón de la tinta del pulpo rojo con brochas en los tentáculos y había sido el propio Maher el que había pintado la cocina de verde limón mientras soñaba que estaba dormido soñando con un pulpo rojo con tinta verde limón. Lo que sí era seguro era que no volvería a consumir LSD y pintar muebles con puertas a otras dimensiones al mismo tiempo.
_____Maher se sintió un poco deprimido al comprobar que no podría deshacerse de tan espantoso mueble. Resignado, optó por pintarlo de blanco, mismo color que ahora tenía la pared de la cocina, para así por lo menos camuflarlo un poco con el medio. Después de un par de manos de pintura blanca, Maher, cansado, decidió descansar el resto del día. Durmió como un bebé, realmente como un bebé, chupaba su pulgar derecho y emitía extraños suspiros. Al despertar, y con el sueño aun aferrado a su imaginación, entre sombras observó un enorme pulpo rojo, el cual cargaba brochas en cada tentáculo. El pulpo expulsaba tinta sobre las paredes de la cocina y con las brochas la distribuía por todas ellas. La tinta era verde limón, como el mueble. Como las paredes anteriormente. Como una pesadilla.
_____Maher corrió a la cocina. El verde limón lo cegaba desde paredes y mueble. El blanco había desaparecido. Su trabajo había quedado ocultado tras el verde limón de la tinta del pulpo rojo que había pintado todo verde limón desde su sueño si es que éste había sido un sueño o tal vez el pulpo rojo con su tinta verde limón había aparecido gracias a la puerta del universo paralelo del mueble verde limón o tal vez el olor de la pintura blanca lo habían drogado y había alucinado el verde limón de la tinta del pulpo rojo con brochas en los tentáculos y había sido el propio Maher el que había pintado la cocina de verde limón mientras soñaba que estaba dormido soñando con un pulpo rojo con tinta verde limón. Lo que sí era seguro era que no volvería a consumir LSD y pintar muebles con puertas a otras dimensiones al mismo tiempo.


jaja orale... ahora si te viajaste brother,,,, ¡¡ las drogas destruyen!! :P Saludos
Menos mal Maher.
Definitivamente ya se que tarea no vas a hacer en la casa! te amo. me encanta!
Ya extrañaba leer un cuento nuevo.
Esta muy bueno, me gusto.
Peque
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